martes, 4 de abril de 2017

SALA DE ESCRITORES DE ACEC. LOS DÍAS LÁBILES, PARA VIVIRLOS.


Unas horas antes de la presentación de Los días lábiles, en la sala de escritores (ACEC) del Ateneu Barcelonès, y gracias a El Laberinto de Ariadna, ya me aventuré a escribir, cruzando los dedos: "Si la lluvia llega hasta aquí, será por sed; será para mojar palabras, para que jueguen las nubes, para limpiar zapatos, para hablar del tiempo y acusarlo de nuestras locuras, para encontrar abrigo. Si la lluvia llega hasta aquí, será por sed".

—La previsión meteorológica no se equivocó—.
Y la lluvia llegó a mares, y allí estuvimos, con ese calidez que dan los encuentros cuando afuera llueve, con el cariño de amigos que llegaron desde lejos a pesar de la tormenta. Algunos ya habían estado en la primera presentación de la Biblioteca Sagrada Familia, a la que asistieron más de 150 personas, —¡qué gran tarde la de aquel día!. 
Anna Rossell, presentó a Club Marina con esmero profesional y afecto. Nos sentimos cómodos compartiendo literatura en medio de semejante aguacero. Al salir, los paraguas poco pudieron hacer para evitar que llegásemos a casa bien calados: calados de la esperanza que trae la lluvia.   

lunes, 6 de marzo de 2017

REVERSO DE LA PRESENTACIÓN EN MADRID DE LOS DÍAS LÁBILES DE CLUB MARINA, EN EL DINOSAURIO TODAVÍA ESTABA ALLÍ.


De camino a la presentación, con algo de prisa y el GPS en la mano, Mariela me preguntó:¿qué crees que quiso decir Augusto Monterroso con su famoso microrelato?...nunca lo he sabido, —afirmó. Las dos repetimos; “Cuando despertó, el dinosaurio todavía estaba allí”. Le contesté que jamás lo había pensado. El GPS decía que debíamos continuar por Atocha y girar dos calles después a la derecha: no estábamos para galimatías.
Hoy, unos días después, lo recuerdo.

Llegamos hasta la Librería Gastrobar, “El Dinosaurio todavía estaba allí”. Su fachada de azulejos se mantiene como el antiguo salón de peluquería que fue; eslóganes que garantizaban desinfección, higiene, y servicio esmerado. Adentro esperaba el calor de los verbos; de los nombres, de los amigos que te abrazan, te esperan, acompañan, te hacen sentir bien, te arropan y cuentan desde donde han venido para encontrar todavía allí al Dinosaurio.
Marisol Torres, la dueña, dice que solo una loca puede hacer lo que ella hace, pero es que hay locos muy cuerdos. Admiro a las personas que hacen cosas por amor, por amor a sus principios y a su despertar: creo que somos del mismo planeta.

Ana Ares, una presentadora radiante de energía, habló del crisol de “Los días lábiles”. Con su habilidad y soltura supo apreciar el simbolismo de los componentes de Club Marina y divisar detrás del arcoíris. Paco Moral, su compañero de vida, cómplice de ceremonia, y gran maestro en la vehemencia de ir de frente, fue un infiltrado en la sombra. En la sombra de un Dinosaurio que se hizo más grande cuando se apagaron las luces y solo un pequeño escenario quedó iluminado.

Isabel Medieta, con Rosa, su madre; Inma J. Ferrero y su Revista Cultural Proverso, Mushsin Al-Ramli con su familia y alumnos, Anamaria Trillo, Lola Ponce y sus hijos, Raul Nieto, Ángel Silvelo, Javier Pérez, y muchos otros amigos de amigos que consiguieron entre todos formar una burbuja de familiaridad y de afecto. Y pienso, que es posible que no vuelva a ver a algunas personas que me otorgaron (tanto a mi como al resto de compañeros) su cariño. Y siento el vértigo del olvido y la maldita labilidad que confiere haber compartido una insignificante parte de nuestras vidas.
Por eso no quiero pasar por alto vuestra compañía; el bonito lugar, la excelente cena servida por Silvia,la camarera poeta de un Dinosaurio glotón, en definitiva la magia conseguida en un tiempo efímero de nuestra biografía y, que es una suma y sigue de tiempos.

Y habiendo ya pasado la euforia y excitación; el precipicio de mi maldita inseguridad, y el miedo escénico o temor al ridículo de hablar en público. Después de dejar la vibrante ciudad de Madrid; arribado a Barcelona, y escondido en la cueva de mis noches voraces con sus días insaciables de silencio: reflexiono sobre un cuento más que breve.

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miércoles, 15 de febrero de 2017

PRESENTACIÓN DEL LIBRO “LOS DÍAS LÁBILES” DEL CLUB MARINA EN MADRID. LIBRERÍA GASTROBAR EL DINOSAURIO TODAVÍA ESTABA ALLÍ.


Hacía frío, llovía y la sensación era la de un día desapacible, lábil, escurridizo. Corríamos a la salida del metro para no llegar tarde a la cita, mientras nos preguntábamos cuánto tiempo hacía que nuestros pies no pisaban esas calles. Y recordamos que tiempo atrás, un poco más abajo, en la misma calle Ave María, estuvimos presentando el primer libro —en este caso individual— de otro autor catalán. A medida que nos acercábamos y nuestras gafas se iban llenando de las incómodas gotas de lluvia, también rememoramos aquella otra tarde, en la que Eugenio Asensio presentó su novela Tiza, lejos de allí, en otra librería de la capital. Recuerdos, todos, que no hacían sino obligarnos a transitar por las coordenadas de un tiempo que jugaba con nuestros recuerdos. Atravesar esa barrera, en este caso, era fácil, pues era rememorar buenos momentos, como buenos momentos fueron los que vivimos el pasado viernes en la librería El dinosaurio todavía estaba allí…, en la presentación del primer libro de relatos del Club Marina titulado, Los días lábiles, en el que sus nueve componentes aceptaron el reto de escribir un relato que transcurriera en el espacio temporal de 24 horas. Y Eugenio, Amanda, Jorge, Mercedes, Javier, Herminia, Mariela, Susana y Pedro así lo hicieron. Lo que años atrás comenzó siendo  un club de lectura, el paso del tiempo ha transformado en un club de escritores que ya tienen planeado sacar la segunda recopilación de relatos para el Sant Jordi del año 2018. Aunque todavía quede mucho para esa fecha, una de las cualidades que nos quedó clara en la presentación de este libro de relatos, es el dominio tan particular que sus componentes tienen del tiempo. Un dominio que podríamos tildar como de la otroredad del tiempo, pues otroredad es todo aquello que se ciñe al descubrimiento del otro, como otro, sin duda, es el concepto del espacio tiempo de estos nueve autores, que son tan distintos, que ponen sus trabajos en común para darles la última forma con la que acabarán impresos. Palabras tan poco comunes en la literatura española actual como: libertad, democracia, puesta en común, tormenta de ideas o crítica constructiva —no confundir con buenismo— se entrecruzan en la visión de este Club Marina, que nace con la necesidad de la expresión dual, plural y poliédrica que todo movimiento artístico al uso debe tener o atesorar.   

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Para seguir leyendo la reseña de Ángel Silvelo.